Turismo: ¿señal de posible recuperación económica?

Por: Mario Vizcaíno Serrat (mvserrat@gmail.com)

Foto: Iván Batista

El economista cubano Omar Everleny Pérez Villanueva cree que una posible recuperación del turismo pudiera ser la señal más clara de un paulatino rescate de la economía cubana, cuyas distorsiones, trabas y desestímulos siguen marcando el paso.

O dicho de otro modo: “esta economía tiene muchos desequilibrios estructurales y muchas cuentas macroeconómicas en una situación muy complicada. No podemos decir que no mejora el crecimiento del Producto Interno Bruto porque hubo una caída muy grande en el 2020, lo que permitió que en el 2021 el crecimiento fuera de 1,3, pero ya no se crecerá al tres o al cuatro por ciento en el 2022 según el plan, pues en el primer trimestre hubo un crecimiento, pero ya fue menos en el segundo, y el último tramo está siendo muy difícil, con huracanes y apagones, de modo que es imposible que aumente la producción y la productividad en esas condiciones. El efecto de eso, más que molesto para la población, incide sobre la producción”, explicó.

Ex profesor de economía de la Universidad de La Habana, Omar Everleny habló para Palabra Nueva tras intervenir recientemente en el evento teórico CubaEmprende 2022, que celebró sus primeros diez años en el Centro Cultural Padre Félix Varela, de la Iglesia católica. Tanto en su conferencia como durante la conversación periodística, expresó sus alarmas por el estado deplorable de la economía, al punto de que “no veo señales de recuperación a corto plazo, salvo quizás en el turismo”.

“A mi modo de ver, el turismo puede dar ciertos ingresos, aunque desacelerados con respecto al plan y a la competencia. Cuando comparas las cifras de Cuba con las de República Dominicana, que también pasó la COVID y la crisis internacional del turismo, los resultados son muy distantes, aunque el bloqueo impide que lleguen turistas de USA a Cuba, mientras que en la República Dominicana son los turistas de ese país los que más acuden. Las capacidades hoteleras nuestras son similares a las del Caribe, pero nos hemos quedado muy detrás de los caribeños. Ahora bien, hay aun ciertas señales con el turismo ruso, que es de alto estándar, aunque con la guerra entre Rusia y Ucrania, se han afectado los planes y no es posible saber cómo se desenvolverá ese enfrentamiento. En estos días llegó un avión con turistas rusos, pero nadie puede asegurar que así será cada semana. Y si viniera uno o varios por semana sería aún muy poco con respecto a lo que se necesita. Hay que ver el turismo como una variable, una posibilidad, hasta ahora”.

Omar Everleny es doctor en Economía por la Universidad de La Habana y máster en Economía y Política Internacional en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), de México. Es licenciado en Ciencias Económicas de la Universidad de La Habana. Antes fue profesor titular de Economía y director del Centro para el Estudio de la Economía Cubana (CEEC). Ahora está afiliado al Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo, en Cuba.

Precisamente, de una reflexión a otra saltó Omar Everleny durante el diálogo sobre economía cubana. “Uno pudiera pensar: el problema de la generación eléctrica va a resolverse en diciembre, como ha sido planteado, pero lo que hemos visto hasta octubre hace que no sea certero afirmar que la solución será para fin de año”.

Aunque no cree que van a eliminar las 243 medidas restrictivas impuestas con el gobierno de Donald Trump, para Omar Everleny todo apunta a que podría disminuir la tensión con Estados Unidos tras la negociación entre Cuba y Venezuela para que las conversaciones de paz colombiana se celebren en Venezuela. Eso permitió que los combatientes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia abandonaran Cuba, una de las causas que esgrimió Estados Unidos para volver a colocar a la mayor de las Antillas en la lista de países patrocinadores del terrorismo, acusada de no cooperar en la lucha contra ese flagelo al no entregar a esos guerrilleros.

“Ya no hay un argumento válido para seguir diciendo que Cuba no coopera. Sacarla de esa lista, que es una decisión presidencial, sería algo muy favorable. Sin embargo, hay noticias contradictorias: a los turistas europeos que vienen a la Isla quieren aplicarles una visa de entrada a Estados Unidos, lo cual haría todo muy engorroso”, anotó.

Sobre ello, Pérez Villanueva apuntó que Estados Unidos también se afectaría con esa jugada, por lo que cree que el asunto debe estar ahora en debate. “Si aumenta el turismo pudiera verse alguna luz. Económicamente, hoy no la veo”, aclaró.

El tema de la generación eléctrica no podía faltar en un dialogo con un experto en economía cubana. “La mayoría de las personas sufren y están con un gran desencanto, y el gobierno está entrampado, ya que no puede cumplir con la demanda de electricidad necesaria. No es que se produzca el apagón y el Estado tiene ofertas de electricidad, es que no se genera y por ende no tiene para dar. Es el resultado de no haber invertido a tiempo en esas plantas. Además, la población sufre de la carencia de muchos alimentos y no dispone del transporte que necesita, las horas de apagones son muy largas y tormentosas”.

Como en el encadenamiento que necesita toda economía para que funcione, un asunto llevó a otro en el diálogo con Pérez Villanueva. El de los apagones lo llevó a él hasta el de la emigración. “Entonces, una salida de los que pueden, por edad y por dinero, es emigrar. Si en un año se han ido más de doscientos mil cubanos, es fácil calcular que, si el año siguiente siguiera esa tendencia, este país se puede quedar sin medio millón de cubanos, entre los que hay muchas mujeres emigradas que se encuentran en edad fértil (lo cual significa que no dan a luz en Cuba y se sigue incrementando la negatividad de la tasa de nacimientos de los últimos años) y en edad laboral en general. Si Cuba de pronto recibiera un crédito grande, gigantesco, por ejemplo, no habría fuerza de trabajo suficiente para la tarea que tocaría. De eso no se han dado cuenta. Hay que pensar menos en ideología y más en economía”.

A continuación, Omar Everleny fue categórico. “Hay que cambiar el modelo económico. Hay que tomar uno en el que las primeras palabras sean el mercado, como Vietnam. Este fue un país que empezó las reformas muy cerca de las que inició Cuba en los años 1990. No le dejaron tierras fértiles debido a la guerra con Estados Unidos, fue bombardeado con agentes Napalm, y hoy es uno de los principales exportadores de alimentos de Asia. Tuvo un bloqueo económico de Estados Unidos fortísimo, y cuando se les pregunta a los vietnamitas cuándo quitaron ese bloqueo, te dicen: cuando comenzamos a mejorar la economía, a crecer. Estados Unidos se dio cuenta de que íbamos avanzando, y fueron quitando las sanciones. Y te dicen que ellos no borraron la historia, pero dejaron de vivir de ella. Doblamos la página del libro, pero no la rompimos”.

Omar Everleny cree que en Cuba persiste una visión pobre y distorsionada de los distintos papeles en la economía. “Hacen una medida y dicen: los pasajeros cubanos que viajan pueden importar dos maletines de tales cosas, pero no cuatro para comerciar. ¿Qué le importa a un gobierno lo que el ciudadano compra y vende? Los gobiernos no deben participar en el comercio minorista. El gobierno en el caso cubano tiene que concentrarse en garantizar la canasta básica de la gente y dejar lo demás a que el mercado se ajuste. Al final, se ajusta, aunque no lo quieran, porque la gente trae cosas y las vende, comercia lo que trae. El gobierno debe quitarse de encima esas trabas, dejar que la gente comercie, y si alguien tiene ahora un negocio y quiere tener cinco deja que lo haga, siempre que pague los impuestos. Se puede salir adelante. Pero hay que tener un proyecto sostenido. De lo contrario, permaneceremos en lo mismo”.

En cuanto a la construcción de hoteles para el turismo, un asunto debatido desde hace meses en las redes sociales, Pérez Villanueva aclaró que se trata de un programa pensado en su momento hacia una avalancha de turismo, “en parte de Rusia, del mismo Estados Unidos, que parecía que iba a venir, como ocurrió con el turismo canadiense, y con esos ingresos se pagaría el crédito otorgado para la construcción de esos hoteles. Pero no va ser así ya, al parecer, de modo que pienso que debieran terminarse los que ya están en construcción y no hacer por el momento ninguno más. Es curioso ver que no hubo prioridad en la inversión de hoteles en La Habana y se dedicaron a hacerlos en los polos turísticos del resto del país, conociendo que, por ser la capital, la ciudad demandaba hoteles. Pero ahora, sin turismo a la vista, era más lógico reparar los viejos hoteles, que están hoy descapitalizados. El turismo es una buena variable para el crecimiento económico porque es sol y playa, que los dio la naturaleza”.

En el evento teórico de CubaEmprende coincidiste con tu colega Pavel Vidal en que a pesar de todas las restricciones a las que se enfrentan hoy los emprendedores, el sector privado es el que pudiera sacar la economía del atolladero. ¿Puedes abundar en eso?

Lo que quisimos decir es que el potencial de crecimiento económico está más en el sector privado que en el estatal. La estructura estatal esta descapitalizada. Es muy difícil que los obreros reúnan dinero para arreglar una caldera. Y el privado tiene mejor idea de cómo arreglar su caldera porque está relacionada con su producción y beneficio personal. Una de las cosas que no logró hacer el socialismo fue definir qué parte de la propiedad estatal es de cada cual. La propiedad es de todos, ok, ¿pero qué parte es la mía? Conozco a privados que compraron plantas eléctricas de diez mil dólares para que su negocio no se parara en esta crisis. Por eso veo en los privados mayores posibilidades de contribuir al desarrollo porque se van a preocupar siempre porque su negocio siga prosperando. El Estado debe dedicarse a las áreas estratégicas. Por ejemplo, a la generación de electricidad. No me imagino a un privado comprando una termoeléctrica. Veo a los privados ofreciendo bienes y servicios a los que el ciudadano normalmente debe acceder.

Everleny, sabes que el cubano común, tanto el que vive en Cuba como fuera, no cree en el bloqueo estadounidense, lo considera un invento de la Isla, al ver que esta tiene constante acceso a pollo de Estados Unidos. ¿Existe el bloqueo? ¿Cómo es posible comprobarlo?

Hay mil maneras de demostrarlo. Cuando a un banco japonés o europeo lo multan por facilitar una transacción o un pago de una empresa cubana, ahí hay bloqueo. Si fuera embargo, no se meterían con los europeos. Otro ejemplo: si yo estoy en Estados Unidos con mi tarjeta de crédito, en mi celular compro lo que quiera en Amazon. Vengo para Cuba y quiero comprar en Amazon para Estados Unidos, con el dinero de allí, y no se puede. Un software me ubicaría en Cuba y lo impediría. Miles de dueños de casas de renta han querido cobrar su dinero por Airbnb y ya esta empresa no puede facilitarlo. Cuba ha tenido cheques para pagar vacunas para niños en Asia y no ha habido un banco que acepte esa transacción. Cuando el sistema bancario, que es internacional y lo domina Estados Unidos, identifica la palabra Cuba, el proceso se detiene. Conozco un numero de embajadas que no han podido hacer transferencias desde el exterior a Cuba porque el Banco Financiero Internacional (BFI) está entre las entidades sancionadas, por eso no lo acepta.

En cuanto al pollo de Estados Unidos, prosigue Omar Everleny, Cuba puede comprarlo, pero debe pagarlo antes de que el barco salga de allá. En el resto del mundo hay un período de tiempo que se llama crédito comercial que permite comprar el pollo y luego de venderlo, pagarlo al proveedor. Por eso, a veces, es preferible comprarlo a otro país, más caro, pero sin tener que pagarlo al momento. Ah, y un barco cubano no puede ir a buscar ese pollo, no puede entrar a puertos estadounidenses. Si Cuba estuviera cerca de otros mercados, tan buenos como el de Estados Unidos, que los hay, no nos importaría comprar allí.

El economista aseguró que empresarios de Estados Unidos tienen su cuota de pérdida en eso. “Me he tropezado con empresarios norteamericanos que venden pollo a Cuba y han perdido, porque Cuba les contrataba ocho contenedores y ahora solo uno. Pero Estados Unidos prefiere que sea así. El bloqueo se siente, sobre todo en las transacciones bancarias. Y de aquí para allá Cuba no puede venderle tabaco, ni ron, ni la empresa francesa Pernod Ricard puede vender Havana Club en Estados Unidos. Cuba le compra pollo a Estados Unidos, pero no puede venderle sus productos. Si fuera parejo, Cuba pudiera compensar en algo los pagos con esas ventas”. Ω

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