Adolescentes y jóvenes en modo esperanza

Por: Marie-Heidi Pérez Baños

palabranueva@ccpadrevarela.org

fotos de Marla Almaguer y Dayrel Hernández

La Habana sigue buscando la esperanza en este tiempo de Jubileo, como lo demuestran los adolescentes y jóvenes de las distintas vicarías que han decidido vivir esta experiencia renovadora y pascual.

Lo han hecho en jornadas donde se ha respirado fraternidad y alegría por encuentros de tantos muchachos, adolescentes también, de La Habana, Artemisa y Mayabeque. El arzobispo, el cardenal Juan de la Caridad García, ha acompañado a los jóvenes, también el obispo auxiliar, monseñor Eloy Ricardo Domínguez. No han faltado los sacerdotes, religiosas y religiosos de diferentes congregaciones, en su acompañamiento de diferentes comunidades.

Han ido a encontrarse siempre, entre ellos y con otros. Por ejemplo, con los seminaristas, en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde no faltó la música —donde hay jóvenes hay música— del Coro de Don Bosco, y tampoco bailes y dinámicas para presentarse unos con otros.

Entre los jóvenes ha quedado grabado el momento en que la hermana de la Caridad sor Nadieska Almeida pidió entrar al teatro del Seminario sin zapatos, como una manera de despojarse de nuestros miedos, nuestras vergüenzas e inseguridades, y mostrarnos desnudos ante Dios y nuestros hermanos. Allí habló de la esperanza, un tema peliagudo en la Cuba actual.

«La esperanza no es sinónimo de optimismo, tampoco es la certeza de que algo saldrá bien o simplemente ocurrirá. La esperanza es la convicción de que aquello por lo que estás luchando tiene sentido y le da sentido a tu vida». Así de rotunda fue su conclusión, y así lo sintieron sus espectadores, con esa edad en que la esperanza es más real que en cualquier otro tiempo.

En el cristiano reposa la certeza de que esta esperanza solo Dios la puede dar. Es como anclar en Cristo la esperanza, no importan las tormentas ni la incertidumbre, lo dice el sacerdote diocesano más joven, el padre José Luis Sánchez.

Se trata de encuentros útiles para mirarse cara a cara, como ha pedido el cardenal de manera jocosa, para elegirse como futuros hombres y mujeres que formarán familias entre ellos, como futuros sacerdotes que bendecirán a los hijos de estas familias, como religiosas bellas que mostrarán el rostro de Cristo.

Citas similares han ocurrido, como parte del Jubileo, por ejemplo, la que celebraron los adolescentes de la arquidiócesis en el asilo de Santovenia.

No han faltado momentos especiales, como cuando el arzobispo de La Habana bendijo un cuadro con la imagen del beato Carlos Acutis, que peregrinará por las diferentes comunidades de la arquidiócesis en víspera de su fecha de canonización, anunciada para el 7 de septiembre próximo.

Adolescentes y jóvenes han elevado sus súplicas con el incienso y tenido oportunidad de recibir el sacramento de la reconciliación. Así, de forma sacramental, Cristo se ha hecho presente.

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