Historia de la Iglesia en Cuba: la gratitud es para Suárez Polcari

Por: Mario Vizcaíno Serrat

Monseñor Polcari
Monseñor Polcari

Nunca será demasiada la gratitud a monseñor Ramón Suárez Polcari por su constancia para registrar los hechos y las personas sin las cuales le hubiera sido imposible escribir la historia de la Iglesia católica en Cuba desde sus orígenes en 1492 hasta 1950.

Aunque es un sacerdote que celebrará en diciembre próximo sus Bodas de Oro, su inmersión en el pasado de la Iglesia y su obsesión por dejarlo escrito lo convierten en historiador.

Eduardo Torres Cuevas, el notable historiador cubano ya fallecido, le pidió a Suárez Polcari que no subestimara la labor que hacía para reflejar la vida de la Iglesia. Y le espetó: «Usted es un historiador».

La anécdota la contó el propio Suárez Polcari en el ambiente de la Biblioteca del Centro Cultural Padre Félix Varela, cuando presentó hace poco los tres tomos de La Iglesia Católica en Cuba, un compendio enjundioso que abarca desde 1492, cuando Cristóbal Colón llegó a la Isla, hasta 1950, dos años antes de que Fulgencio Batista diera el golpe de Estado que cambió para siempre el destino del país.

Durante un ameno diálogo en la biblioteca, el actual canciller de la arquidiócesis de La Habana comentó que monseñor José Ciro González, obispo de Pinar del Río desde 1982 hasta 2006, lo recriminó por no haber continuado la pesquisa y registrado la etapa posterior a la revolución, cuando las relaciones entre la Iglesia y el Estado han sido difíciles y complicadas.

Suárez Polcari lo dijo en tono jocoso, en la confianza que le inspiraba el público reducido, pero selecto, que asistió solícito a la invitación pública cursada por la dirección de la Biblioteca del Centro Cultural para celebrar sus once años de servicio ininterrumpido con la presentación de los ejemplares del prestigioso prelado cubano.

En verdad, sería útil que Sánchez Polcari hubiera reflejado la parte de la historia de la Iglesia de las últimas seis décadas, un trabajo que le estuvieran agradeciendo fieles y religiosos, tanto dentro como fuera de Cuba, pues la Iglesia católica cubana, que ya ha visto morir a muchos de sus sacerdotes, obispos, laicos y religiosas, necesita que se termine de escribir toda su trayectoria.

Sin embargo, la faena a la que se entregó durante años es meritoria y titánica. Hilvanar hechos, sumergirse en archivos, conversar con testigos vivientes y mezclar luego los resultados de todos los pormenores, es, cuando menos, una carga pesada, cuya fatiga se compensa con la utilidad de la obra.

La elaboración de estos libros, una de las piezas más completas sobre la historia eclesial en Cuba, le llevó cinco años de trabajo ininterrumpido, mientras era párroco del Santuario Diocesano y Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en el municipio de Centro Habana. La primera edición —los dos primeros tomos— estuvo a cargo de Ediciones Universal, en la ciudad de Miami, en 2003. La segunda edición, con un tercer tomo, corrió a la cuenta del Arzobispado de La Habana.

Suárez Polcari entró a estudiar al Seminario de San Carlos y San Ambrosio en 1968, después de abandonar la carrera de Medicina, para cumplir su sueño de ser sacerdote. Fue ordenado en 1976.

En diciembre próximo celebrará cincuenta años de sacerdocio, un ministerio ejercido con la devoción que genera las reverencias, tanto de sus hermanos sacerdotes y obispos como de tantos fieles que agradecen sus servicios pastorales.

Pocos saben que él pasó el Servicio Militar en Cuba, y lo hizo junto a un coetáneo que también sería cura, el padre Troadio Hernández, otro sacerdote distinguido en la Iglesia católica cubana, con un ministerio que en junio próximo cumplirá cincuenta y tres años.

Ramón Suárez Polcari nació en La Habana, en 1948. Desde 1965 imparte clases de Historia de la Iglesia en Cuba a los alumnos del Seminario en La Habana.

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