Santa Justa y Rufina

Por: Carlos Vicente Fernández (Curador del Museo Nacional de Bellas Artes) - Foto: cortesía del autor

 

 

 

 

 

 

 

Santa Justa y Rufina es un lienzo que forma parte de la Colección de Arte Español del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, y es una de las muchas copias elaboradas de una pintura original realizada por Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) por encargo del Cabildo Metropolitano de Sevilla en 1818 y destinado al altar de la Sacristía de los Cálices de la gran catedral de la capital andaluza.

Santas patronas de la ciudad de Sevilla, según la tradición, Justa y Rufina fueron dos hermanas alfareras del sur de la Hispania romana que practicaban el cristianismo en secreto, y fueron martirizadas por negarse a adorar una imagen de la diosa Venus; por ello aparecen representadas junto a objetos de barro como símbolos de su profesión y con las palmas del martirio.

Para sugerir la rendición del paganismo ante el cristianismo, el león arrojado a la arena para martirizar a las hermanas termina lamiendo el pie de santa Rufina, herido por haber sido obligada a caminar desde la sierra hasta Sevilla. Ambas miran hacia un cielo de tonos neutros donde predomina la gama del ocre, solo iluminado por dos haces de luz que descienden sobre sus cabezas. A sus pies, se aprecia una escultura pagana rota en pedazos, como referencia al momento en el cual las santas destruyeron la imagen de la diosa siria Salambó, y se negaron a vender una de sus vasijas como ofrenda a esa deidad.

Las representaciones de las santas Justa y Rufina suelen incluir la famosa Torre de la Giralda, símbolo de Sevilla, para indicar no solo la procedencia de las mártires, sino el terremoto de 1504, cuando por intercesión milagrosa de estas, dicha torre no sufrió daños.

Santas Justa y Rufina. Taller de Goya, 309 x 177 cm. Óleo sobre lienzo (primera mitad del siglo XIX)
Santas Justa y Rufina. Taller de Goya, 309 x 177 cm. Óleo sobre lienzo (primera mitad del siglo XIX)

El Cabildo prefería la representación del martirio de las santas, pero dadas las medidas del lienzo se creyó más conveniente mostrar solo la imagen de ambas figuras de tamaño natural, para atraer la devoción de los fieles por sus piadosas posturas y símbolos, sin recurrir a lo anecdótico del cruento acontecimiento.

El lienzo resulta una composición equilibrada, sobria, donde contrastan los tonos negros con colores vivos y claros. Se considera que Goya pudo haberse inspirado en una pintura del mismo tema realizada en el siglo xvii por Bartolomé Esteban Murillo.

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