San Francisco de Paula en el imaginario de Cosme Proenza

Por: MSc. Carlos Vicente Fernández, curador, Museo Nacional de Bellas Artes

Construida junto con un hospital en 1668, la iglesia de San Francisco de Paula es uno de los ejemplos representativos del barroco habanero y cubano. Por razones de nuevos trazados urbanísticos, estuvo a punto de desaparecer en la primera mitad del siglo XX, pero en el año 2000 fue abierta como sala de conciertos y espacio expositivo de obras realizadas por importantes artistas cubanos contemporáneos.

A la izquierda del altar mayor, destaca un atractivo tríptico del pincel del artista holguinero Cosme Proenza (1948-2022). Dedicado precisamente al santo que da nombre a la iglesia, no es casual que el artista haya escogido el formato del tríptico para expresar momentos importantes de la vida de este religioso, pues su obra se destacó por las maneras de pintar propias de la Edad Media tardía y el Renacimiento europeos, época de la vida del santo y cuando estos objetos artísticos y devocionales gozaban de gran popularidad y demanda. Cosme Proenza no se definió como un pintor católico, aunque siempre enfatizó su interés espiritual y así lo reflejó en muchas de sus pinturas realizadas según el estudio de los códigos del arte europeo.

Lo primero que llama la atención del espectador es el mencionado estilo, donde, con exuberante e imaginativa figuración, se aprecia la influencia –siempre reconocida por el propio Cosme– de dos grandes artistas de aquel período, El Bosco y Brueghel el Viejo, además de los antiguos maestros italianos; esto conforma una representación posmoderna de escenas de la vida del santo, pero sin rompimientos con la tradición pictórica del gótico, el naturalismo flamenco y hasta el barroco italiano o español.

San Francisco de Paula (1416-1508) nació y vivió en Italia, donde, después de una vida eremítica y de diversas experiencias espirituales, fundó la Orden de los Frailes Mínimos. Su santidad, hechos y milagros le granjearon muchos seguidores, incluso en altas esferas de gobierno en varias potencias europeas de la época.

De esta manera, en el panel central del tríptico (pintura sobre tabla de 150 x 200 cm, ca. 2000), aparecen figuras oníricas, misteriosas y sugerentes, muy propias de la estética alegórica de Cosme Proenza, con un fondo paisajístico italianizante; detrás de una de ellas, casi en el centro de la composición, surge una filacteria donde se puede leer en latín «ET ICUNATE CADITE» (Y caer). En el panel izquierdo, y siempre desde la perspectiva del observador, se muestra el milagro atribuido al santo de hacer brotar agua de una roca; este fue pintado según su iconografía tradicional: un anciano de barba blanca vistiendo el hábito de su orden. En el panel derecho, además de otras metáforas, se narra el milagro de cruzar las aguas del Estrecho de Mesina sobre su propio manto extendido, cuando un barquero le negó la travesía.

Cosme Proenza, además de otros estudios, se graduó de la Escuela Nacional de Arte de La Habana y del Instituto de Bellas Artes de Kiev, Ucrania. Ejerció la enseñanza artística y fue ilustrador de libros y revistas, así como autor de una escenografía para el Ballet Nacional de Cuba.

Fuentes

Galería Villa Manuela: https://www.xn--galeravillamanuela-lyb.com/

Orden de Frailes Mínimos: https://www.sanfrancescodepaola.com

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