San Juan Bautista, restaurado en La Catedral de La Habana

Por: Mario Vizcaíno Serrat (palabranueva@ccpadrevarela.org)

Un óleo sobre lienzo con la figura de san Juan Bautista, que el visitante encuentra a su izquierda cuando entra en la Santa Metropolitana Iglesia Catedral de La Habana, han restaurado con un trabajo riguroso los cubanos Boris Morejón y Susel Rodríguez.

La obra fue atribuida durante muchos años al pintor francés Jean-Baptiste Vermay, autor de una pieza parecida que le encargó el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa para exhibir en su pueblo natal, Arroyabe, en el País Vasco, donde permanece esa pieza.

Pero estudios minuciosos apuntan a que el San Juan Bautista de la Catedral, sin firmar, lo hizo el pintor, también francés, Jean-Pierre-Henri Élouis, quien llegó a la Isla con Alejandro de Humboldt, en la primera década del siglo xix.

De acuerdo con Morejón, a Vermay se le atribuyó la pieza de la Catedral porque al ser autor de una similar en España y venir a vivir a La Habana, cuyo segundo obispo fue, precisamente, Espada y Fernández de Lara, la confusión no se hizo esperar. Vermay fue el primer director de la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro.

En 2018, se le suprimió su nombre a El retrato de la familia Manrique de Lara, perteneciente a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes, que durante ochenta años exhibió el crédito de Vermay y ahora se contempla anónima. A esa conclusión fue posible llegar por el estudio de Morejón sobre esa obra y la pintura en general del artista francés.

«Tener la oportunidad de restaurar el San Juan Bautista de la Catedral es un placer y una oportunidad de avanzar en mis estudios», admite Boris durante una conversación con Palabra Nueva.

La restauración del San Juan Bautista fue ardua, cuenta, pues se le había aplicado una capa de aceite para levantar los colores, en lugar de barniz. «Ese aceite, cuando seca y envejece, cambia de coloración, y es muy difícil de retirar, de modo que se precisan pruebas y estudios para encontrar el disolvente adecuado. De hecho, es uno de los procesos más delicados de la restauración. Y la otra complejidad era el deterioro del soporte, el bastidor estaba sin bisel, que es muy necesario para que el canto interior del bastidor no toque la obra, de modo que se le hizo un bisel».

«Este San Juan Bautista debe ser de Elouis, a quien el obispo Espada, probablemente, le encargó algunas pinturas para sustituir figuras, bustos, esculturas. Los retablos datan de entre 1813 y 1817», dice Morejón.

«Se trata de obras muy significativas», advierte el restaurador, que durante treinta años perteneció a la nómina de Bellas Artes.

Para llegar a la conclusión de que esa y otras obras atribuidas durante tanto tiempo a Vermay no son de su autoría, diversos especialistas analizaron el estilo de la pintura del artista francés, la composición de los materiales, el dibujo de base, el uso del color.

El director del Centro Cultural Padre Félix Varela y párroco de la Catedral, el presbítero Yosvany Carvajal, asegura que hay planes para restaurar otras piezas, como la Santa Bárbara y la Virgen del Carmen.

Morejón apuntó que el San Cristóbal ya tuvo una limpieza superficial, pero necesita, al igual que el resto de las piezas de la Catedral, con más de doscientos años, una restauración profunda y detallada, pues las intervenciones que han tenido hasta ahora han sido superficiales, casi siempre agregando materiales encima de los anteriores.

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