El Juicio Final en la Capilla Central del Cementerio de Colón

Por: MSc. Carlos Vicente Fernández (Curador, Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA)

CRUZ Y CABALLETE

palabranueva@ccpadrevarela.org

 

El Juicio Final, en la historia del arte, es la representación gráfica del momento en que Jesús, con magnificencia y poder, preside el acontecimiento supremo cuando los hombres, después de la resurrección de la carne, serán sometidos a la Justicia Divina final, junto con el advenimiento de la Nueva Jerusalén.

Las fuentes bíblicas neotestamentarias que lo indican directamente son los Evangelios de Mateo (24 y 25), de Marcos (13), de Lucas (11, 32-34) y el Apocalipsis (20, 7-15). Se trata de un tema artístico muy ilustrado desde la Edad Media hasta la actualidad, pero especialmente abordado por los creadores europeos de los siglos xvi y xvii, etapa que incluye los períodos estéticos del Renacimiento y el Barroco.

La pintura religiosa de Cuba, como nación forjada en el contexto occidental y cristiano, no careció de artistas que incursionaran en esta imagen, de la cual se destaca una gran pintura que se encuentra en el interior de la Capilla Central o Mayor del Cementerio Cristóbal Colón de La Habana, la hermosa necrópolis inaugurada el 30 de octubre de 1871, obra del arquitecto Calixto de Loira y Cardoso.

La mencionada capilla, diseñada en estilo neobizantino por Francisco Marcotegui, ingeniero al servicio del Obispado de La Habana, fue decorada con ventanales cubiertos por vidrieras pintadas al fuego, adquiridas en Alemania, así como por pinturas murales en las paredes y la cúpula, como la Ascensión del Señor; Moisés, Daniel, Abraham, Isaías, Jeremías, David y San Juan Bautista. Domina el templo, desde la pared del fondo del altar mayor, El Juicio Final, una de las pinturas más importantes del pintor cubano del siglo xix Miguel Melero Rodríguez.

Obra de grandes dimensiones, realizada según la técnica del óleo sobre tela pegado a la piedra, se divide en dos áreas claramente diferenciadas: en la parte superior, presidiendo toda la composición, está el Hijo de Dios sobre una nube, musculoso y enérgico, rigiendo el instante del veredicto del Juicio y acompañado por dos figuras, una de ellas el Arcángel Miguel, que lleva en la mano el libro con los elegidos y los condenados. En el caso de la representación de este Jesús en Gloria, Melero parece que se inspiró en la misma figura de Jesús, pintada por el renacentista italiano Miguel Ángel Buonarrotti en El Juicio Final de la célebre Capilla Sixtina del Vaticano.

Debajo, ocupando la mayor parte de la pintura, se muestra a los resucitados en el apocalíptico momento de la salvación o la condena, con gran movimiento de figuras reunidas ante un fondo compacto y uniforme, bajo dos ángeles con trompetas que anuncian el día del Juicio. La escena exhibe un efectismo manierista y barroco, donde el movimiento, el colorido, los claroscuros y el dibujo de las figuras revelan la influencia del pintor español del siglo xvi, Doménicos Theotocopoulos (El Greco).

Miguel Melero Rodríguez (La Habana, 1836-1907) fue un artista prolífico que incursionó en casi todos los géneros pictóricos; de su pincel surgieron retratos, naturalezas muertas y temas históricos, religiosos y mitológicos. Matriculó en la habanera Academia de Bellas Artes San Alejandro en 1850, donde recibió instrucción de pintores extranjeros radicados en Cuba como Jean-Baptiste Leclerc, Frederico Mialhe y Hércules Morelli. También fue profesor de dibujo del colegio El Salvador, dirigido por el ilustre filósofo José de la Luz y Caballero, en la barriada del Cerro. En 1867, el Liceo de La Habana lo nombró socio facultativo y le subvencionó estudios en Europa, los cuales adquirió en sus viajes por Italia, Francia y España.

Fue el primer cubano que ocupó el cargo de director de la Academia de Bellas Artes San Alejandro (1878-1907), donde estableció algunas reformas, entre las que destacan la posibilidad de que las mujeres accedieran como alumnas, y las clases con modelo vivo; entre sus discípulos se contaron artistas de gran importancia para el arte cubano de la segunda mitad del siglo xix y principios del xx.

 

 

Bibliografía

Aruca Alonso, Lohania: Capilla Central del Cementerio de Colón, en https://www.decubanos.com/.

Rigol, Jorge: Apuntes sobre la pintura y el grabado en Cuba, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1982.

Imágenes tomadas de www.ecured.cu / www.tripadvisor.es.

Se el primero en comentar

Deje un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*