Dos incendios en menos de un mes: La comunidad de San Judas y San Nicolás clama por soluciones

Por: María Fernanda Paredes Molina

La quema de basura como protesta por los apagones dañó la puerta del templo en Centro Habana. Los Padres Escolapios denuncian la inacción del Estado y exigen respuestas.

La puerta de la iglesia de San Judas y San Nicolás, ubicada en el corazón de Centro Habana, amaneció hace poco con serios daños. Durante la madrugada, desconocidos prendieron fuego a la basura acumulada en la calle San Nicolás. Las llamas, avivadas por la falta de recogida de desechos y la desesperación de vecinos que sufren diariamente los apagones, alcanzaron la entrada del templo.

Basuras en las inmediaciones de la iglesia
Basuras en las inmediaciones de la iglesia

«Sabemos que estas quemas no son casuales. En muchos barrios del país, incluido Centro Habana, la gente prende fuego a los desechos como forma de protesta ante los constantes cortes de luz que afectan a toda Cuba y la nula recogida de basura», señaló el comunicado oficial de la comunidad parroquial y Padres Escolapios.

La congregación reconoce que la desesperación de la población es «real y entendible», pero advierte: «Eso no justifica que nuestra casa de fe, un espacio de encuentro y paz, resulte dañada».

Un patrón de silencio: el claustro de Guanabacoa también fue incendiado

Este incidente no es un hecho aislado. El pasado 15 de marzo, el antiguo claustro anexo a la iglesia de los Padres Escolapios en Guanabacoa también fue pasto de las llamas. Hasta hoy, nadie ha dado explicaciones oficiales sobre las causas de aquel siniestro.

«No es un hecho aislado», insisten los religiosos. Y añaden con pesar: «Las causas, hasta hoy, se desconocen. Nadie nos ha dado explicaciones».

Los Padres Escolapios han agotado las vías institucionales. Afirman haber acudido a «todas las instancias pertinentes» y haber sostenido «innumerables reuniones con instituciones del Estado». En esas mesas de diálogo, aseguran, se acordaron soluciones y se hicieron planes. Pero nada ha cambiado.

«Todo ha quedado en planificación y en reuniones sin reflejo en la realidad», denuncian con amargura.

Daños en la iglesia
Daños en la iglesia

La comunidad religiosa es clara al señalar responsabilidades. Por un lado, quienes prenden fuego «sin medir consecuencias» y quienes ensucian «sin control». Pero, por otro, y de manera más estructural, «el origen de fondo es la inacción sostenida del Estado ante problemas que llevamos años denunciando: la basura sin recoger y la falta de respuestas claras».

«Como comunidad, ya no sabemos a dónde más acudir. La paciencia se agotó. Las reuniones no sirven si no hay hechos», sentencian.

La voz de la Iglesia: entre la denuncia y la llamada a la corresponsabilidad

En la Arquidiócesis de La Habana, fuentes cercanas a la comunidad escolapia han expresado su solidaridad con los fieles de San Judas y San Nicolás, y han recordado la necesidad de seguir apostando por el diálogo, aunque este se muestre estéril en apariencia.

La Iglesia no puede callar ante el daño al patrimonio religioso, que es también patrimonio cultural y memoria viva del pueblo. Pero tampoco puede dejar de llamar a la corresponsabilidad de todos: Estado, vecinos, autoridades locales y ciudadanía. El fuego no es un método válido de protesta, y la inacción no es una respuesta aceptable.

La comunidad de San Judas y San Nicolás, mientras tanto, se prepara para reparar su puerta chamuscada, pero saben que la herida más profunda no está en la madera, sino en la confianza rota.

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