Sínodo Habana

Por: Redacción Palabra Nueva

Juntos en el inicio del camino

 

Varias comunidades, grupos pastorales y congregaciones religiosas en La Habana se han reunido en los últimos días para dialogar y reflexionar en torno a los temores y expectativas que les despierta el actual proceso sinodal que vive hoy la Iglesia diocesana. La escucha atenta al hermano y al Espíritu Santo, como ejercicio imprescindible para hacer caminos juntos, ha definido este primer momento. Fruto del diálogo y la reflexión comunitaria, entre los participantes se han generado muchas preguntas relacionadas en su mayoría con los miedos y las esperanzas que acompañan su realidad eclesial, social y personal. Pero la dinámica, más que dar respuestas inmediatas, busca crear actitudes permanentes que ayuden a caminar juntos como Iglesia.

 

Comunidades como la de San Francisco Javier, en Marianao; Nuestra Señora del Rosario, en el Vedado; el Santuario Jesús Nazareno del Rescate, en Arroyo Arenas y Santa Rita de Casia, en la barriada de Miramar, han desarrollado más de un encuentro. Tras un primer acercamiento al tema de la sinodalidad y la particularidad del actual Sínodo, los fieles habaneros comienzan a adentrarse en aquellas actitudes que resultan necesarias para emprender el camino: humildad, capacidad de escucha, valentía apertura, sencillez, honestidad, pasión, fe, amor…

Para las Carmelitas Descalzas de La Habana, esta es una oportunidad “de mucha alegría, gozo y esperanza, pues nos invita a una escucha abierta y atenta, donde todos estamos involucrados para que nos conozcamos”.  Las hermanas consideran que en este proceso “pueden salir a la luz muchas realidades que desconocemos, pero al tener una resonancia en el corazón del otro, nos complementan”.

 

Desde su dimensión contemplativa, ellas sienten un llamado constante de la Iglesia para apoyar este camino, haciendo más concretos los esfuerzos de enlace, de andar juntas en presencia de la Santísima Trinidad. “En sinodalidad hacemos realidad la frase con que nuestra hermana Teresita definió su vocación: ‘En el corazón de mi madre, la Iglesia, yo seré el Amor’. Y en expresión Teresiana: ‘Juntos andamos’; y los hacemos en este itinerario que la Iglesia nos propone para emprender camino juntos”.

 

Los jóvenes, por su parte, se han ido sumando a este ejercicio de escucha con la esperanza de que cada vez más la comunidad de fieles reciba y acoja a quienes la vida ha puesto en el borde del camino o en las llamadas periferias existenciales. En esa línea, muchachos y muchachas de la comunidad salesiana de San Juan Bosco insistieron en ser Iglesia que ampare, atienda y abrigue de una manera responsable, con respeto, amor y comprensión.

Los jóvenes coinciden en que se necesita profundizar en la Doctrina de la Iglesia y difundirla, pues de esta manera podrán cumplir mejor con sus deberes de cristianos y ciudadanos, ya sea en el ámbito familiar y profesional, como en el social y político.

“Frente a otras religiones, los católicos –expresa una estudiante universitaria- no conocemos a profundidad en lo que creemos, y eso nos hace tener una fe débil, falta de argumentos, una fe que buscamos acomodar a nuestro pensamiento e ideas”.

Sin dudas, el mayor de los temores es el de no ser escuchados. “Estamos acostumbrados –comenta otro joven- a que nos pidan opinión y luego no sea tomada en cuenta, ¿pasará lo mismo con estos encuentros sinodales?”. No obstante, a todos les asiste la esperanza de que este camino, si se hace como Iglesia, como comunidad, será un proceso donde se aprenda a aceptar, a escuchar, a construir y a vivir como verdaderos hermanos.

Los encuentros sinodales continúan y desde cada comunidad o grupo se le van sumando iniciativas, abiertas, incluso, a personas que no forman parte de la comunidad de fieles. Así, en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario se comenzó un ciclo de exhibición de películas, que guardan relación con este proceso sinodal.

Es solo el comienzo. Pidámosle al Espíritu Santo que siga caminando junto a Cuba y su Iglesia.

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