Alocución, 26 de septiembre, XXVI Domingo del Tiempo Ordinario

Por: Arzobispo de La Habana, cardenal Juan de la Caridad García

Gracias a todos los que hacen posible esta emisión radial (Alocución), hoy 26 de septiembre, vigésimo séptimo domingo del tiempo litúrgico ordinario. Escuchamos en todas las iglesias el evangelio según San Marcos, capítulo 9, versículos 38 al 48.

(EVANGELIO)

El libro de los Números en el capítulo 11, versículos 25 al 29 nos narra:

“El Señor bajó en la nube, el Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los sesenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar… Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: “Eldad y Medad están profetizando en el campamento”. Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: “Señor mío, Moisés, prohíbeselo”. Moisés le respondió: “¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!”.

En tiempos de Cristo ha pasado algo similar. El apóstol Juan ha protestado porque uno, que no era del grupo de los apóstoles, echaba demonios en nombre de Cristo. Y la respuesta de Cristo ha sido: “Quien hace un milagro en mi nombre, no puede luego hablar de mí”. Toda persona que haga el bien, aunque sin conocer a Cristo, está a favor de Él. ¡Qué maravilla que todos, creyentes o no creyentes, católicos, ortodoxos, evangélicos, musulmanes, santeros, espiritistas, hagamos el bien. Sirvamos a los más necesitados, nos auxiliemos unos a otros para facilitar y apoyar obras de misericordia, sin importarnos las creencias, las distintas opiniones y pensamientos. Todo esto es agradable al Dios Creador, Salvador, Santificador.

En nuestra familia también ha pasado esto. La suegra que no es aceptada por la nuera, en momentos determinados ayuda de una manera o de otra a la nuera, la cual queda sorprendida. La nuera, a quien la suegra ha criticado muchas veces, la acompaña, la protege, la defiende en circunstancias difíciles y la nuera a partir de entonces, ve a su suegra como una madre.

Y constatamos con admiración que personas en conflicto se convierten en amigas, servidoras mutuas;  y la gloria de Dios se nota y el amor vence a la desavenencia.

En la Iglesia, que es un solo cuerpo, aunque hay diferentes partes, personas de distintas edades, historias personales, conflictos pasados, todos estamos llamados a servir unidos a todos los que necesiten de nuestra caridad.

El 20 de septiembre de 2015 el Papa Francisco concluyó su homilía en la misa de La Habana: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

Sirvamos todos juntos en la casa, en la Iglesia, en el barrio, en la ciudad y seremos muy felices.

(CANTO)

El Papa Francisco ha hablado este domingo, 19 de septiembre:

“Hoy en día la palabra ‘servicio’ parece un poco descolorida, desgastada por el uso. Pero en el Evangelio tiene un significado preciso y concreto. Servir no es una expresión de cortesía: es hacer como Jesús, que, resumiendo su vida en pocas palabras, dijo que había venido ‘no a ser servido, sino a servir’ (Mc 10, 45). Así dijo el Señor. Por eso, si queremos seguir a Jesús, debemos recorrer el camino que Él mismo ha trazado, el camino del servicio. Nuestra fidelidad al Señor depende de nuestra disponibilidad a servir. Y esto cuesta, lo sabemos, porque ‘sabe a cruz’. Pero a medida que crecemos en el cuidado y la disponibilidad hacia los demás, nos volvemos más libres por dentro, más parecidos a Jesús. Cuanto más servimos, más sentimos la presencia de Dios. Sobre todo cuando servimos a los que no tienen nada que devolvernos, los pobres, abrazando sus dificultades y necesidades con la tierna compasión: y ahí descubrimos que a su vez somos amados y abrazados por Dios.

”Queridos hermanos y hermanas, interpelados por el Evangelio, preguntémonos: yo, que sigo a Jesús, ¿me intereso por los más abandonados? ¿O, como los discípulos aquel día, busco la gratificación personal? ¿Entiendo la vida como una competición para abrirme un hueco a costa de los demás, o creo que sobresalir es servir? Y, concretamente: ¿dedico tiempo a algún ‘pequeño’, a una persona que no tiene medios para corresponder? ¿Me ocupo de alguien que no puede devolverme el favor, o sólo de mis familiares y amigos? Son preguntas que podemos hacernos.

”Que la Virgen María, humilde sierva del Señor, nos ayude a comprender que servir no nos disminuye, sino que nos hace crecer. Y que hay más alegría en dar que en recibir (cf. Hch 20, 35)”.

(CANTO)

El evangelio nos ha hablado de que quien llevar a pecar y escandalizar a uno de los pequeños y niños, más le valdría que le atasen una piedra de molino en el cuello y lo arrojaran al mar.

Hace sufrir a los niños el papá y la mamá que se pelean delante de sus hijos. Escandaliza a los niños el papá o la mamá que insultan a los abuelos. Lloran los niños cuando el papá se va de la casa y abandona la familia. Sufren los niños cuando ellos comparten con sus amiguitos lo que su mamá y papá les compraron y ellos les pelean por haber compartido.

Felices los niños cuando sus padres los cargan, los besan, los acompañan, están a su lado, juegan con ellos, les cuentan historias. Felices los niños cuando sus padres los enseñan, les repasan clases y los preparan ya desde su tierna edad para las labores propias de la casa. Felices los niños cuando comparten con sus padres lo que les regalaron los abuelos, los padrinos, los vecinos.

Cada papá, cada mamá, pueden hacer muy felices a sus hijos mediante el amor expresado con palabras y presencia continua y obras.

También los niños pueden hacer felices a sus padres.

“A Alicia se le cayó de las manos un bello jarrón color naranja y se le hizo añicos en el piso. Ella recogió los pedazos y los echó en la basura. Más tarde, vio que Elena, su hijita, había sacado los pedazos de la basura y los había pegado en un pedazo de cartón. Luego, usando un lápiz de color verde, había dibujado tallos y hojas, convirtiendo todo en un bouquet de lindas flores. Alicia se conmovió hasta las lágrimas. Donde ella había visto desperdicios, Elena había visto un tesoro”. En forma similar, Dios nos recoge de la basura del pecado y nos convierte en algo bello.

¿Conozco yo a alguien quien esté un poco confundido, pero que tenga un tesoro por dentro? ¿Qué puedo hacer para ayudar a esta persona a rehacer su vida?

La raza humana estaría mucho más pobre si no hubiese sido por esos hombres y mujeres, que decidieron tomar riesgos, en contra de viento y marea, y ayudar a personas de las cuales siempre se pensó que nunca saldrían de su mal.

(CANTO)

El evangelio de hoy también nos habla del pecado y de rechazarlo enérgicamente. Lo hace de manera hiperbólica o exagerada en la expresión. Por supuesto, no hay que cortarse la mano o el pie o sacarse un ojo, pero sí alejarnos de la ocasión de hacer el pecado. Quitar lo malo con urgencia como lo hace un cirujano con el cáncer.

La mejor manera de vencer el pecado es reconocerlo, confesarlo y enmendarnos.

Yo confieso, así, sin tapujos y sin rodeos,

ante Dios Todopoderoso,

ante el cual no hay nada oculto.

y ante ustedes, hermanos,

ante quienes también soy culpable y responsable,

que he pecado mucho, así, tal como suena: que soy peor de lo que parezco y cuando me juzgan mal se quedan cortos, pues he pecado de todas las maneras posibles:

de pensamiento, palabra, obra y omisión,

y no echo la culpa a nadie, porque ha sido siempre

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, pero estoy sinceramente arrepentido, tanto que voy a reparar mis pecados cuanto antes y de la manera más plena posible.

Ahora bien, veo que necesito toda la bondad de Dios para merecer el perdón y toda su fuerza para rehacer mi vida.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

(CANTO)

Mañana lunes celebramos la fiesta de San Vicente Paúl.

Gracias San Vicente por tus hijas e hijos. Te damos gracias, porque la bendición de tu vida ha llegado a nosotros a través de estos seguidores y seguidoras tuyos. El sábado celebramos la fiesta de los Santos Ángeles Custodios. Recemos como cuando éramos niños.

“Ángel de mi guarda, dulce compañía, mo me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería”.

Ponemos todo, nuestra familia, todos nuestros enfermos en las manos Dios Padre y rezamos la oración que Jesucristo nos enseñó.

(Oración del Padrenuestro)

Y en las manos de la Virgen colocamos a nuestros enfermos.

Dios te salve, María, llena eres de Gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El próximo domingo, 3 de octubre, la Iglesia cubana nos invita a rezar por nuestros seminaristas, a pedir al Señor que envíe muchas vocaciones para que nuestros hijos y nietos tengan sacerdotes, profetas, personas que enseñen el camino de la felicidad.

Si desea tener los nombres de los seminaristas de La Habana, para rezar por ellos y escribirles, llame al teléfono del Arzobispado 7862-40-00.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre… Amén.

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