Gaztelu y Carlos Jesús: la honrada sencillez de la poesía

Por: Miguel Terry Valdespino

Conversando con Monseñor Carlos Manuel de Céspedes en el Taller Orígenes en Bauta.
Conversando con Monseñor Carlos Manuel de Céspedes en el Taller Orígenes en Bauta.

Fotos Juan de Dios Mariño

Dibujo de Denys San Jorge

 

Apenas fundada la nueva provincia de Artemisa, en enero de 2011, las nuevas instituciones culturales en este territorio comenzaron a oxigenar la promoción literaria  y artística en cada uno de sus municipios, para lo cual delegaron las riendas de esta promoción en varias de sus figuras literarias vivas más reconocidas.

De esta intención nacieron proyectos como Fabulando con los Escribas, Sin Azúcar, De Puño y Letra, Mezcla, Brindis con Jordán y Tarde de Pueblo, esta última conducida por el poeta, narrador y crítico bautense Carlos Jesús Cabrera Enríquez, fallecido a la temprana edad de 54 años y en plena madurez creativa.

Curiosamente, de todas las mencionadas, es la tertulia Tarde de Pueblo la única que toma su nombre de una obra literaria, en este caso del poema homónimo del presbítero Ángel Gaztelu Gorriti, líder espiritual también del reconocido Grupo Orígenes, integrado por figuras de la talla de Cintio Vitier, Fina García-Marruz, José Lezama Lima y Gastón Baquero, entre otros, quienes bajo su luz (no a su sombra), en  la iglesia de Nuestra Señora de la Merced y en otros predios de Bauta, ancharon su visión espiritual no solo respecto a la religión y la cultura, sino también en cuanto al destino de la nación cubana.

Sencillo y profundamente cultural: así fue el poeta Carlos Jesús Cabrera.
Sencillo y profundamente cultural: así fue el poeta Carlos Jesús Cabrera.

Fue curioso, mas no sorpresivo, el hecho de que Carlos Jesús, ganador del Premio Nacional de Poesía José Manuel Poveda y del internacional Nicolás Guillén en México, escogiera para nombrar su peña itinerante una obra de tanta sencillez lírica, incluida por Cintio, junto a otra pieza de Gaztelu, “Oración y meditación de la noche”,  en su antología Las mejores poesías cubanas.

“Tarde de pueblo, esencia de cubanía –escribe  Carlos Jesús en su libro de artículos sobre arte y cultura Se busca un título (editorial Unicornio)-, se inspiró en Caimito, donde el sacerdote también ejerció durante varios años: Allí el espeso y vario aroma campesino/arrobado y distante, huésped del asombro/es dechado espacioso de fértil delicia/sorprender la luz última a tumbos por el pueblo¨.   

No sería ocioso señalar que “Tarde de pueblo” pertenece al libro Gradual de laudes, con prólogo de Lezama e ilustraciones de René Portocarrero, donde se echa al galope la sensibilidad poética de Gaztelu en décimas, sonetos, romances, canciones, glosas y versos libres.

La sencillez en el estilo poético y en la existencia cotidiana solían deslumbrar a Carlos, quien ante el más mínimo elogio a su persona, optaba por escurrirse discretamente (a veces nerviosamente) mientras en el fondo de su corazón rogaba para  que tales elogios cesaran.

A un escritor con tales características, Gaztelu le daba dos pretextos ideales para nombrar su peña: la sencillez de la imagen poética ya aludida  y la declaración de amor a un espacio de residencia que el habitante de  la gran ciudad a veces detesta, minimiza  o desconoce en su esencia.

Pero la relación de Carlos Jesús con la vida y la obra del presbítero Ángel Gaztelu no se limita a este frugal homenaje, ni tampoco a sus varias intervenciones en el Taller Orígenes para hablar acerca de esta figura, nacida en España, pero con hondas raíces en Cuba. No. Es Carlos Jesús uno de esos críticos que con mucha  paciencia y lucidez se ha detenido en la obra social y las  propuestas líricas de Gaztelu, como en su momento se detuvieron Lezama, Cintio  y José Prats Sariol.

No pocas valoraciones dedicó a la vida y a la obra del presbítero Ángel Gaztelu.
No pocas valoraciones dedicó a la vida y a la obra del presbítero Ángel Gaztelu.

Releyendo precisamente Se busca un título, donde se agrupan cerca de una treintena de valoraciones de Carlos en torno a los aportes de varios músicos, pintores, escultores, poetas… cubanos y extranjeros, encontré reiteradas alusiones al presbítero Gaztelu, ya sea cuando el autor del libro  entra a contar la aventura del grupo Orígenes en Bauta, como cuando recorre las venas de la poesía de Fina García-Marruz o se detiene en el  magnífico aporte cultural de los escritores de su terruño, entre los cuales cita, sin reservas, a Ángel Gaztelu Gorriti.

Además de su talento, sobre todo en la poesía, siempre admiré en Carlos Jesús su profunda cultura literaria. Recuerdo que, en presentaciones de autores de currículum tan enjundioso como el novelista Daniel Chavarría, era capaz de detenerse en cada uno de sus títulos y acometer una valoración precisa de cada uno de ellos, tal como lo vi  hacer con la obra de  autores como Eliseo Diego,  Eduardo Heras León y Senel Paz.

Carlos nos dejó varios títulos de narrativa como Eddy Rey, El llanto del arpista, Con zarpas de terciopelo y Este era tu deseo, y dos de poesía: La carne transparente (Premio Poveda) y El restaurador anónimo, con el cual obtuvo el Premio Internacional Nicolás Guillén, cuaderno donde fue capaz de convertir en un acontecimiento lírico lo que años más tarde sería el festín mayor de un programa humorístico cubano: los productos de la libreta de abastecimiento, solo que entre una y otra visión la diferencia es sustantiva.

Carlos Jesús Cabrera Enríquez, hombre y escritor de una honradez absoluta, nunca careció de ánimos para elogiar la escritura de los otros, nunca perdió la delicadeza a la hora de tratar a aquellos seres que poseían escaso talento literario, pero que estaban convencidos de lo contrario. Vivió elogiando la sencillez y cantándole como poeta cada vez que le fue posible.

Era casi impensable entonces que un poema como “Tarde de pueblo” y una obra tan humana y espiritual como la del padre Ángel Gaztelu pasaran inadvertidas ante sus ojos… y ante su pluma.

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