Un hombre sencillo animado por Dios

Por: Yarelis Rico Hernández

Eloy Ricardo Domínguez Martínez
Eloy Ricardo Domínguez Martínez

yarelisr@ccpadrevarela.org (editora jefa)

 

Su nombre es Eloy Ricardo Domínguez Martínez, y hasta el momento de su reciente nombramiento como obispo auxiliar de La Habana, era rector del Santuario Nacional de San Lázaro, en el poblado habanero del Rincón.

Lo conocí cuando era seminarista. Estudió Filosofía y Teología y es Bachiller en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana. Joven, apuesto, siempre sonriente, animoso, cercano, afable, sencillo… En lo personal, se me desmarcaba de la acostumbrada imagen de un cura. Hablaba rápido, sin esmeros por alcanzar esa dicción perfecta que en algunos llega a ser molesta, cansona e impostada. Eloy era Eloy. Me asombró saber que era abogado, me parecía tan joven, pero no lo era tanto. Había nacido en 1977, de la unión de Eloy y Zoila, sus padres.

Hace solo once años que fue ordenado sacerdote, poco tiempo para ser nombrado obispo, según los entendidos. A mí, sinceramente, no es cuestión que me ocupe o preocupe. ¡Dios hace las cosas! Fue ordenado diácono el 31 de mayo de 2011 y presbítero el 27 de agosto de ese mismo año, por imposición de manos y oración consagratoria del cardenal Jaime Ortega. Ha sido, como le gusta asegurar, un cura de campo, la ciudad le asusta un poco. Durante un tiempo asumió la coordinación de la Pastoral Juvenil y hasta el momento de su nombramiento, asesoraba la catequesis en la diócesis.

Pero hoy, el padre Eloy, para alegría de muchos, y asombro de otros, ha sido nombrado obispo auxiliar de La Habana. La ceremonia celebrativa será el próximo 1ero. de octubre en la Santa Metropolitana Iglesia Catedral de La Habana. Debido a este acontecimiento, accedió a responder para Palabra Nueva un pequeño cuestionario, con preguntas que surgieron veloces tras la emoción por lograr capturarlo, pues anda muy ocupado en estos días. Para mi asombro, respondió relativamente pronto. Aquí va algo de nuestro nuevo obispo auxiliar, las respuestas llevan mucho de él, pues así es.

Monseñor Eloy Ricardo Domínguez Martínez
Monseñor Eloy Ricardo Domínguez Martínez

Muchos lo identifican como un sacerdote diferente, sencillo, trabajador silencioso, alguien que prefiere mantenerse alejado de las “luces del flash”. No es, tampoco, un hombre mediático, o al menos así lo percibimos. Amén de lo que pueda pensarse o decirse sobre usted, ¿cómo prefiere definirse el nuevo obispo auxiliar de La Habana?

“Como un servidor. Alguien que quiere amar a Dios y servir a su Pueblo en este ministerio al que me llama la Iglesia”.

 

¿Cuándo y cómo supo la noticia de que el Papa lo había nombrado obispo auxiliar de La Habana? ¿Dudó en creerlo? ¿Y en aceptarlo?

“Unos días antes de hacerse pública la noticia el pasado 16 de julio, el nuncio me llamó a la embajada del Vaticano en Cuba para comunicarme el nombramiento. Me impactó y desconcertó la noticia. Después de la sorpresa comenzaron a surgir los primeros temores. Del asombro pasé al temor y a las dudas: ¿seré capaz?, ¿por qué yo y no otro? Sí, dudé en creerlo y en aceptarlo. Necesité rezarlo y pensarlo mucho. Luego hice esta reflexión: si Dios y la Iglesia me necesitan para este servicio, a pesar de mis fragilidades, aquí estoy para hacer la voluntad del Señor en el momento presente. De ahí el lema de mi ministerio episcopal: ‘Ánimo, soy yo, no teman’ (Mc 6.50)”.

Durante la premiación del concurso Caminemos Juntos, convocado por la comisión diocesana de catequesis
Durante la premiación del concurso Caminemos Juntos, convocado por la comisión diocesana de catequesis

Por lo general, este tipo de nombramiento le llega a prelados de más edad o mayor experiencia en su misión sacerdotal. Es usted, junto a Mons. Ruiz, quien fuera arzobispo de La Habana, el segundo caso de un sacerdote con solo once años de ordenado que nombran obispo. Sin embargo, esto puede ser una buena señal para una Iglesia que necesita renovarse. ¿Qué opina al respecto?

“La Iglesia siempre es joven porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre, y el Espíritu Santo en todo momento la está guiando y renovando. Ahora, que me hayan elegido con esta edad y estos años de ejercicio del ministerio es una señal de la confianza de la Iglesia en los jóvenes. Recuerdo el texto de 1 Timoteo 4.11-12: ‘Predica y enseña estas cosas. Que nadie menosprecie tu juventud. Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza’”.

 

¿Ha pensado en lo que puede cambiar su vida y su misión a partir de este nombramiento? A propósito, ¿qué se ha propuesto hacer como obispo auxiliar?

“Sí, claro que lo he pensado. Por supuesto que cambia la vida. Ser obispo es pertenecer a los sucesores de los apóstoles y esto entraña una gran responsabilidad, con sus alegrías y fatigas. En mi caso, ser obispo auxiliar de la Arquidiócesis de La Habana, implica estar al servicio de la misma, colaborando con nuestro arzobispo en su gobierno, atención y animación. Quiero ser un obispo que tienda puentes, ayude a la reconciliación, abierto al diálogo, que pueda trabajar en el espíritu de comunión junto al clero, religiosas y religiosos y al servicio del pueblo que el Señor me ha encomendado. Y sobre todo, no perder el ánimo que nos da Dios”.

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