Alocución, 25 de julio, XVII domingo del tiempo ordinario, Festividad de Santiago Apóstol

Por: Arzobispo de La Habana, cardenal Juan de la Caridad García

Gracias a todos los que hacen posible esta emisión radial, hoy domingo 25 de julio, decimoséptimo domingo del tiempo ordinario litúrgico y fiesta del apóstol Santiago, patrono y protector de Santiago de las Vegas. Escuchamos en todas las iglesias católicas del mundo el evangelio según San Juan capítulo 6 versículos 1 al 15.

(EVANGELIO)

Dios Padre, al crear al hombre y a la mujer, les regaló los animales y las plantas para que pudieran alimentarse y crecer con salud para trabajar. Una planta tiene semillas y de esas semillas salen innumerables plantas para alimentación y medicina. Los animales se reproducen y se multiplican y muchos sirven para alimento del hombre. Por la maravilla de la naturaleza reproductiva que nos alimenta, gloria al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo. Amén.

Cuando el pueblo de Dios salió de la esclavitud de los egipcios al estar en el desierto, murmuró contra Moisés y su hermano Arón diciendo: “Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto cuando comíamos ollas de carne y pan hasta saciarnos, y aquí nos vamos a morir en este desierto”. Y Dios dijo a Moisés: “Al caer la tarde comerán carne y se saciarán de pan”. Por la tarde vinieron codornices y cubrieron el campamento del pueblo de Dios, y por la mañana había una capa de rocío en torno al campamento. Cuando se evaporó la capa de roció apareció en la superficie del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha, sobre la tierra. Al verla los israelitas se decían unos a otros: “¿Qué es esto?”. Que en hebreo se dice manú y se convirtió popularmente en la palabra maná. “¿Qué es esto?”. El pan que Dios les da de comer. Y Dios mandó recoger según se necesitara, según el número de personas que vivían en cada tienda. Al que recogía más no le sobraba, y al que recogía menos, no le faltaba. Eliseo, profeta de Dios en el Antiguo Testamento recibió veinte panes de cebada y dijo a su servidor: “Dáselo a la gente para que coma”. Él respondió: “¿Cómo voy a repartir estos panes entre cien hombres?”. Eliseo insistió: “Dáselo a la gente para que coman porque se alimentarán todos y sobrará. Palabra de Dios.

Y así fue: maná. ¿Qué es esto? ¿Qué es esta maravilla de compartir? Algo parecido a lo que pasa en la naturaleza, multiplicadora de alimentos, a lo del pueblo de Israel con el maná, a lo del profeta Eliseo, nos ha narrado el Evangelio de hoy. Mucha gente seguía a Jesús y él quiere alimentarlos. Jesús le dice a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para alimentar a esta gente?” ¿Qué es esto? ¿Cómo vas a alimentar tanta gente sin dinero? Un muchacho entrega cinco panes y dos pescados. Jesús tomó los panes, dio gracias y empezó a distribuirlos, y lo mismo hizo con los pescados, y todos comieron hasta saciarse y sobraron doce canastos. ¿Qué es esto? ¡Qué maravilla esta multiplicación!

El evangelio de hoy nos invita a compartir; no nos faltará nada, y los que dan y reciben quedarán satisfechos. Cada vez que comamos pan, alimentos, demos gracias a Dios y le rogamos poder compartir y él mismo nos devolverá multiplicadamente, de una u otra manera, lo que dimos. ¿Qué es esto? Qué maravilla compartir y recibir multiplicadamente.

Jesús nos ha mandado a hacer lo mismo en la última cena, tomar el pan, dar gracias, compartir y alimentarnos con su cuerpo y sangre en la Eucaristía. ¿Qué es esto? Qué maravilla, Cristo y yo identificados los dos con un solo corazón, con una sola alma, con un solo deseo de bien y amor. Espiritualmente disfrutamos de la comunión espiritual.

(CANCIÓN)

Hoy celebramos la fiesta de Santiago Apóstol. Nació en Bedzaida, era hijo de Sebedeo y hermano del apóstol Juan. Estuvo presente en los principales milagros obrados por el Señor. Fue martirizado por el rey Herodes alrededor del año 42. Desde la antigüedad está muy difundida la persuasión de que Santiago había predicado el evangelio en los confines del Occidente. Después de la invasión mahometana, el apóstol Santiago aparece venerado como cabeza refulgente de España y patrono de sus reinos cristianos. Ellos proclaman en los siglos siguientes su gratitud por la protección del apóstol en la defensa de la fe y de la independencia de la patria y por su asistencia en la acción misionera que contribuyó a propagar la Iglesia por todo el mundo. Su sepulcro en Compostela, a semejanza del sepulcro vacío del señor en Jerusalén y de la tumba de San Pedro en Roma, atrae hasta nuestros días a innumerables peregrinos de toda la cristiandad. Le rogamos a Santiago apóstol que presente nuestras súplicas y peticiones a nuestro padre Dios. Acompaña al pueblo de Santiago de las Vegas:

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Conserva la paz…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Asiste a los gobernantes…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Vela por los pobres…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Consuela a los afligidos…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Pon fin a las enemistades…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Haz que los jóvenes crezcan en sabiduría…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Sustenta, consuela a los ancianos…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Da a los casados concordia…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Procura que los presos y sus familiares se encuentren en sus casas…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Da al cardenal Jaime Ortega y a nuestros familiares y amigos difuntos la gloria eterna…

Voz: El Coro de los apóstoles te alaba Señor…

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

(CANCIÓN)

El Papa ha enviado un mensaje a todos los abuelos con motivo de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana que celebramos este lunes. Escuchamos un fragmento de este mensaje:

VOZ: “En el evangelio de Mateo, Jesús dice a los apóstoles: ‘Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a cumplir todo lo que yo le he mandado’. Estas palabras se dirigen también hoy a nosotros y nos ayudan a comprender mejor que nuestra vocación es la de custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños. Escuchen bien: ¿Cuál es nuestra vocación hoy a nuestra edad? Custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar de los pequeños. No lo olviden. No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si estás solo o tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor, si sigues siendo independiente o necesitas ayuda, porque no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos. Es necesario ponerse en marcha y, sobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo. Hay, por tanto, una vocación renovada también para ti en un momento crucial de la historia. Te preguntarás: ¿Pero cómo es posible? Mi energía se está agotando y no creo que pueda hacer mucho más. ¿Cómo  puedo aprender a comportarme de forma diferente cuando la costumbre se ha convertido en norma de mi existencia? ¿Cómo puedo dedicarme a los más pobres cuando tengo ya preocupaciones por mi familia? ¿Cómo puedo ampliar la mirada si ni siquiera se me permite salir de la residencia donde vivo? ¿No ya es mi soledad una carga demasiado pesada? ¿Cuántos de ustedes se hacen esta pregunta: ¿mi soledad no es una piedra demasiado pesada? El mismo Jesús escuchó una pregunta de este tipo a Nicodemo, que le preguntó: ‘¿Cómo puede un hombre volver a nacer cuando ya es viejo?’. Esto puede ocurrir, responde el Señor, abriendo el propio corazón a la obra del Espíritu Santo que sopla donde quiere, y el Espíritu Santo con esa libertad que tiene va a todas partes y hace lo que quiere”.

Abuelos, este mensaje lo pueden pedir a partir del miércoles al teléfono del arzobispado 78624000.

Santa Ana ponemos en tus manos la alegría y el gozo de la casa, nuestros nietos, preséntalos a tu hija la Virgen para que ella les muestre siempre el camino, la verdad y la vida que es Jesucristo.

Santa Ana ponemos en tus manos la ternura y el cariño de la casa, las esposas y madres, enséñales a tener un hogar donde todos quieran regresar temprano.

San Joaquín, esposo de Santa Ana, padre de la Virgen y abuelo de Jesús, te presentamos a los esposos y padres, enséñales a nunca irse de la casa, ser la columna fuerte de la economía, la confianza y la seguridad de quienes vivan en la casa.

Santa Ana y San Joaquín, abuelos ejemplares, que supieron guiar a la santísima Virgen en la fe y en la confianza en Dios, les presentamos a nuestros abuelos, enséñalos a saber guiar la fe de sus nietos y serles fieles a Dios.

Santa Ana y San Joaquín, ponemos en sus manos a nuestras iglesias, enséñanos a vivir como lo que somos, hijos de Dios y hermanos de todos. Amén.

(CANCIÓN)

Colocamos a nuestros enfermos en las manos de la Virgen para que ella los acompañe, los consuele en este momento difícil de la vida. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos nosotros, nuestras familias, nuestras iglesias, nuestro pueblo y permanezca para siempre. Amén.

 

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