Mank: la frenética lucidez de un escritor de cine

Por: José Antonio Michelena

Mank

La película del año

 

Está circulando desde diciembre la gran película de 2020, año pandémico que nos condenó al encierro, a ver la vida desde los límites del hogar y la pantalla del teléfono móvil, una paradoja, una gran ironía, porque lo que menos hemos tenido en todos estos meses es movilidad.

Pero, a falta de movimiento físico, la conexión a internet nos da la ilusión del desplazamiento, el espejismo de estar en todas partes, mientras las redes sociales brindan la ilusión de atrapar la realidad, y el frágil deseo de vivir acompañados por una multitud de amigos.

Entonces, Mank, es el film perfecto para cerrar la temporada: la historia de un guionista que desarrolla su mejor obra desde la inmovilidad temporal que le produjo un accidente de tránsito. Postrado, en la cama, en un rancho que funciona como burbuja, él concibe la película que encabeza todas las listas en las últimas ocho décadas: El ciudadano Kane.

Mank es un acercamiento (ilusión de biopic le han llamado) a Herman J. Mankiewicz (Mank), célebre guionista y productor norteamericano ganador de un Oscar (compartido con Orson Welles) por la escritura de la famosa cinta que se adentra en la vida de William Randolph Hearst.

Mank es un relato que se mueve en dos tiempos del universo de Hollywood en su época dorada –los 30s y los 40s– con un acusado guiño hacia la realidad política actual. La figura del guionista conduce y dicta el ritmo y el tono de la narración: un hombre cuya lucidez, ingenio y cultura coexisten con la adicción casi suicida al alcohol, el juego y los parlamentos mordaces.

Sus chispeantes diálogos de humor cáustico le granjearon a Herman Mankiewicz amigos y enemigos en la comunidad artística de su época. En una de las escenas capitales de la película, luego de uno de sus delirantes –y etílicos– discursos, el poderoso Louis B. Mayer –disgustado y colérico– le aseveró a Mank que Hearst –a quien se dirigían los envenenados dardos de su lengua en esa ocasión– costeaba la mitad de su salario en la MGM, solo porque el magnate disfrutaba de su oratoria.

El zar de la prensa estadounidense y su amante, Marion Davies, siempre están en el foco de la narración porque Mank se construye sobre los avatares de El ciudadano Kane. Es un correlato, especie de making off de la escritura del guion con visitas al tiempo-espacio de la historia que se cuenta, un juego dialéctico para entender de dónde salió la película de Welles.

Pero Mank no es exactamente un homenaje a El ciudadano Kane, ni una postal nostálgica sobre el Hollywood dorado, ni un biopic de Herman Mankiewicz. Es todo eso (sin la nostalgia), y también la vindicación de Mank como guionista en solitario de esa obra maestra del cine, como genio aliado a otro genio que completó en la dirección la criatura soñada.

En tanto producto artístico genuino de la posmodernidad, Mank está repleta de intertextos, de referencias cinematográficas, pero también políticas. Una muy señalada es la virulenta campaña difamatoria contra Upton Sinclair en las elecciones para gobernador de California, por el partido demócrata, en 1934. El falso documental para presentarlo como comunista –ejemplo evidente de fake new antes de existir las redes sociales–, es una clara alegoría con el presente.

La fotografía en blanco y negro, eficaz recurso para sentir la época, es una de las mayores virtudes del filme, así como la funcionalidad de su estructura narrativa, pero es la personalidad avasalladora del protagonista la que nos arrastra a lo largo del relato. Ese genial bufón, con una vocación desmedida por la autodestrucción, no deja de medirse y pulsear con las grandes figuras de su tiempo: William Randolph Hearst, Louis B. Mayer, Irving Thalberg, Orson Welles.

Un personaje de esa magnitud tenía que tener una actuación en consonancia con la medida de lo descomunal, y es lo que brinda Gary Oldman, a quien será difícil arrebatarle el Oscar de actor protagónico. Igualmente a esa altura es la dirección de David Fincher para esta película que estará en la conversación, entre las favoritas, para los premios de la Academia de Hollywood en 2021.

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