Nota Informativa

Por: Redacción Nosotros Hoy

Del 14 al 18 de junio, los Obispos Católicos de Cuba han tenido en la Casa Sacerdotal “San Juan María Vianney” de La Habana una Asamblea plenaria extraordinaria, en la que también ha participado el Nuncio Apostólico.
En este encuentro participó por vez primera, Mons. Marcos Pirán, obispo auxiliar de Holguín, quien recibió la consagración episcopal el pasado 15 de mayo. Al mismo tiempo, se despidió con profunda gratitud a Mons. José Félix Pérez Riera, que por casi veintiocho años se desempeñó como Secretario Adjunto de la Conferencia de Obispos, función que ahora realizará el padre Ariel Suárez Jáuregui, a quien se le dió la bienvenida.
Entre los temas tratados ha tenido particular importancia la convocatoria, por parte del Santo Padre Francisco, para toda la Iglesia, de un proceso sinodal que, “desde abajo hacia arriba”, colocará a la totalidad del pueblo de Dios a escuchar al Espíritu Santo para descubrir y concretar el querer de Dios para su Iglesia en este momento de la historia.
A propósito, Mons. Aranguren, como presidente de la Conferencia Episcopal, participó el pasado miércoles en una conferencia telemática on line junto a otros sesenta obispos de varios países de habla hispana. Conectados entre sí y con los responsables en Roma de la Secretaría General del Sínodo, presididos por el cardenal Mario Grech, tuvieron la posibilidad extraordinaria y fraterna de recibir información, hacer preguntas y sugerencias e intercambiar preocupaciones en relación con este camino sinodal que busca tener una experiencia eclesial, un tiempo de gracia y de renovación en el ardor misionero.
Los obispos de Cuba han analizado también la vida de las comunidades católicas y del pueblo cubano en este período marcado por la pandemia y por un agravamiento de la situación económica de la nación, con sus inevitables consecuencias para el tejido social. Han revisado las implicaciones de estos elementos en la vida de los agentes pastorales, parroquias y comunidades, y han puesto en común iniciativas y experiencias que han ido surgiendo en las distintas diócesis para afrontar los desafíos que de ellos se derivan.
Igualmente se han detenido a considerar la problemática familiar y se han hecho eco de las preocupaciones de tantas familias, católicas o no, que se han dirigido a los pastores pidiendo una palabra de iluminación y esperanza. La cercanía de la celebración del Día de los padres en Cuba, ha parecido una ocasión propicia a los obispos para transmitir una felicitación y un mensaje que motive la reflexión e invite a la confianza.
Los obispos han tratado también lo referente a la Ratio Nacional de la formación de los candidatos al sacerdocio y al diaconado permanente. Han revisado cuestiones relacionadas con el calendario litúrgico, para que tenga en cuenta fiestas y santos de gran devoción popular y la futura promulgación de misales y leccionarios que, cumpliendo las normativas eclesiásticas, sean adaptados al lenguaje y estilo que entiende nuestro pueblo.
En un ambiente de oración y de fraternidad se ha desarrollado la Asamblea. Los obispos, junto a la celebración eucarística diaria, han pedido constantemente al Espíritu Santo y a la Virgen de la Caridad la inspiración, protección y bendiciones sobre Cuba y su Iglesia. Y han mirado con ilusión y esperanza este camino sinodal que se nos avecina, pidiendo al Señor sea un verdadero momento de renacimiento y renovación de la vida eclesial de nuestras comunidades, tan laceradas por el todo el tiempo de la pandemia.
Aprovechando de su presencia en La Habana coincidiendo con el final del curso del Seminario “San Carlos y San Ambrosio”, los obispos han participado en la Misa conclusiva del Curso 2020-2021 en ese centro formativo de los futuros sacerdotes de Cuba.

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