RELIGIÓN
XI Domingo del Tiempo Ordinario
Agradamos más y mejor a Dios Padre cuando en todo lo que pensamos, decimos y hacemos nos parecemos más a su Hijo Jesucristo. Qué haría Jesús, cómo actuaría, qué diría, ante esta persona o circunstancia… son las preguntas que hemos de hacernos para actuar mejor. Ciertamente, lo del buen ánimo constante no es nada fácil, más en el momento presente, con la pandemia, con las situaciones de dolor y desasosiego que nos invaden, con el miedo al futuro y la precariedad de las condiciones en que vivimos, con los problemas de trabajo y convivencia que nos azotan. Pero el buen ánimo no es sólo un estado anímico sino una actitud, un deseo, una forma de vivir, una opción personal del cristiano y un don que Dios Padre concede a quienes nos confiamos totalmente a Él y somos capaces de conservar la paz que solo Él nos da.
