En estos días de tribulación, los cristianos rezamos el #Padrenuestro para suplicar a #Dios que erradique la enfermedad y guíe nuestros pasos en un escenario que se ha tornado sorpresivamente peligroso. La cotidianidad ha demostrado que padecemos una carencia crónica de productos y servicios básicos aun sin #coronavirus y que enfrentamos una guerra contra la baja natalidad, la doble moneda, el fragmentario control gubernamental, los elevados precios establecidos en los sectores estatal y privado, así como la deficiente calidad de los productos ofertados. Para este cronista, «las misas televisadas han venido a suavizar las tensiones agravadas ahora por la clausura, y debería ser añadida a las preces de la ceremonia, la permanencia de dichas trasmisiones dominicales cuando concluya el aislamiento. Beneficiaría mucho a los ancianos, discapacitados, hospitalizados y también a los presos, quienes tanto necesitan del mensaje eucarístico».
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