Mensaje que dirigió a la Iglesia cubana la hermana Toñi Valverde

Por: Hermana Toñi Valverde

Estimados todos:
Ante la necesidad de estar cerca de mis padres y atenderlos en las enfermedades, que están padeciendo, quiero comunicarles con dolor, que he sido destinada a la comunidad de Hermanas del Amor de Dios de mi pueblo: Bullas, de Murcia, en España.
Aquí se queda mi corazón, pues me he sentido acogida, integrada, y he podido desplegar en comunión con la Iglesia, la acción misionera, educativa, vocacional y de caridad.
Han sido quince años en Cuba, nueve en Ranchuelo, y seis en La Habana, pero pareciera que hubiera nacido aquí. Me siento cubana. Comparto sus alegrías y sus penas, y lucho con ustedes por vivir la fe, la esperanza y la caridad, pisando ‘tierra’ y mirando al ‘cielo’.
Quiero agradecer a todos los que me han enseñado a ser mejor persona y religiosa, no puedo dejar de mencionar aquí, la bondad y positividad y el ejemplo de vida de Mons. Juan de la Caridad, la cercanía de Monseñor Arturo, la apertura a la divina providencia de mi Hna. Teresa, la Confianza de mis Hermanas jóvenes: Marta y Odita, y el ejemplo de entrega de las Hermanas Inmaculada y Victoria.
A los niños de la Guardería, quiero decirles, que me han sacado la mejor música y que me han robado el corazón.
A las maestras y demás personal de la Guardería Padre Usera, que ha sido maravilloso estar cimentados sobre la fe, la esperanza y la caridad, y que así el Amor de Dios llega con transparencia a los niños y sus familias, como quería el Padre Usera.
A los asesores de la Infancia y Adolescencia Misionera, que ha sido hermosísimo el apoyo que unos a otros nos hemos dado para impulsar juntos la misión de los niños y evangelizar a otros niños de la catequesis, e incluso de fuera de la Iglesia.
A los misioneros, que siento no poder acompañarlos en esta tarea perseverante, de ser Iglesia en salida, quiero agradecerles su perseverancia y entrega sacrificada a la Comunidad a la que son enviados.
A la gente sencilla de los campos, que son grandes sabios, que en las dificultades del diario vivir, me han salvado, pues hemos compartido mutuamente, además de la fe, los consejos prácticos y los bienes materiales.
A los adolescentes y jóvenes, de los grupos de Orientación de Vida. Que sigan adelante, pues Cristo los ama, espera mucho de ellos.
A los sacerdotes y seminaristas que han pasado por los grupos de orientación de vida, que estoy orgullosa de haber formado parte de su vida, y que los siento mis hijos.
También quiero pedir perdón por los males ocasionados por mi fragilidad humana, espontaneidad, y por abarcar más de lo que puedo.
Gracias a todos de corazón, seguimos orando unos por otros, y si el Señor lo permite, cuando pase el motivo de mi ida, quiero regresar a Cuba y seguir compartiendo la vida y la fe con ustedes, mi pueblo cubano. Les abrazo y les quiere: Yo, Toñi.

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