Mi suerte está en tus manos

Por: Yarelis Rico Hernández

Cincuenta años de sacerdocio de un gran hombre de fe
Acompañado de familiares y amigos, entre ellos obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, el querido padre Mario Aguilar celebró hoy sus cincuenta años sacerdotales con una Misa de Acción de Gracias en la iglesia habanera de San Francisco de Paula.
Ordenado sacerdote en la diócesis de Pinar del Río el 3 de diciembre de 1970, el padre Mario hizo suyo el lema “Mi suerte está en tus manos” (Sal. 15, 5) para mostrarnos con su vida de fe –ejemplo de oblación y entrega– su comunión con Dios y la Iglesia.
En el altar que representa la silla de ruedas, donde por casi veinte años ha permanecido el padre Mario como consecuencia de una larga enfermedad, agradeció a cada una de las personas que han influido en su crecimiento sacerdotal, entre los que mencionó a su familia y a los Monseñores Evelio Ramos Díaz, Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal y al entonces padre Froilán Domínguez, rectores de los seminarios El Buen Pastor y San Carlos y San Ambrosio, respectivamente, donde se formó como seminarista.
Dio gracias a Dios también por los obispos que en la diócesis de Pinar del Río le han acompañado: Mons. Manuel Rodríguez Rozas, quien lo ordenó, Mons. Jaime Ortega Alamino, Mons. José Siro González Bacallao, Mons. Jorge Serpa y más recientemente, Mons. Juan de Dios Hernández, quien presidió la misa por las Bodas de Oro Sacerdotales de este gran hombre de fe.
En su homilía, el cardenal Juan de La Caridad García, arzobispo de La Habana, rogó a San Rosendo, patrono de Pinar del Río, para que los jóvenes se inspiren en el ejemplo del padre Mario, quien en medio de la enfermedad y el dolor no ha dejado de seguir a Cristo con serenidad, abandono en Dios y confianza en la Santa Madre María de la Caridad.
La ceremonia, aunque sencilla, reunió a algunos obispos que llegaron para acompañar al sacerdote pinareño. Entre ellos también se encontraban Mons. Emilio Aranguren, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y obispo de Holguín, Mons. Jorge Serpa, obispo emérito de Pinar del Río, Manuel Hilario de Céspedes García-Menocal, obispo de Matanzas y Mons. Alfredo Petit Vergel, obispo auxiliar emérito de La Habana y párroco durante muchos años de San Francisco de Paula.
En representación del Papa Francisco, quien quiso sumarse a la alegría por los cincuenta años de sacerdocio del padre Mario, Mons. Giampiero Gloder, nuncio apostólico en Cuba, leyó un mensaje de Su Santidad, en el que le dirigió una felicitación y manifestó su gratitud por su ministerio al servicio de la Iglesia, de modo particular en la diócesis de Pinar del Río. El Pontífice invocó la protección de la Bienaventurada Virgen María e impartió la bendición apostólica al padre Mario, la que extendió a su familia y demás seres queridos. Francisco mostró también su agradecimiento a través de una medalla de su pontificado, que le fue entregada al sacerdote por el representante del Vaticano en la Isla.

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